Qué envía Atlas, y qué nunca envía.

La versión corta: el nombre de tu hijo nunca viaja junto con lo que aprende. Y mientras tu hijo aprende, no se envía nada.

¡Listo! Te avisamos pronto.

Atlas sincroniza un registro seudónimo de aprendizaje — qué habilidades se practicaron y cómo fueron — cuando el teléfono vuelve a tener conexión, y el nombre del niño nunca forma parte de ese envío.

La respuesta, en dos columnas.

Se queda en el teléfono, siempreSe envía cuando hay conexión
El nombre de tu hijoQué habilidades practicó, y cómo le fue
Lo que dice en voz alta: no se graba ni se transmite audioLa estimación de dominio
Cualquier cosa que escribaQué ejercicios vio, y cuáles resolvió bien
Fotos: no hay ninguna, Atlas no usa la cámaraUn identificador aleatorio que no es su nombre
El reporte para la familia, que se genera en el teléfonoTu región, y nada más fino que eso

¿Atlas graba la voz de mi hijo?

No. Atlas no graba audio, no lo transmite y no usa la cámara. Tampoco hay nada escrito que viaje: tu hijo toca, arrastra, traza y elige, y eso es lo que el motor necesita para decidir qué sigue.

El día que Atlas empiece a escuchar lectura en voz alta, esta página lo va a decir antes de que ocurra, y va a decir exactamente dónde se procesa esa voz.

Durante una lección no se envía nada.

No por una configuración de privacidad, sino porque en la sesión de aprendizaje no hay código de red. Es el mismo hecho que «funciona sin internet», visto desde el otro lado: no hay nada que apagar, porque no hay nada encendido.

¿Por qué Atlas envía algo?

Lo decimos claro, en vez de fingir que no lo queremos. Un tutor que no puede ver dónde se atoran los niños no puede mejorar en desatorarlos, y negarnos a esa señal haría de Atlas un peor maestro.

Así que tomamos la señal de aprendizaje — qué se practicó y cómo fue, contra un identificador aleatorio — y no tomamos identidad.

Esa es la línea, y no se mueve: el aprendizaje se sincroniza, la persona no.

¿Atlas tiene publicidad?

No, y nunca la va a tener. No vendemos datos, no los compartimos con anunciantes y no hay rastreo de terceros dentro de la app que usa tu hijo. No hay un negocio escondido detrás del precio: el precio es el negocio.

La palabra que usamos a propósito.

El registro que se sincroniza es seudónimo: va atado a un identificador aleatorio, no a una persona. Usamos esa palabra, y no la más cómoda, porque la más cómoda nos dejaría insinuar más de lo que hemos ganado.

Quitarle el nombre al historial largo de un solo aprendiz no lo vuelve imposible de rastrear. Lo vuelve más difícil de rastrear. Es una diferencia real y vale algo, pero no es la misma afirmación, y quien lee esto merece la versión verdadera. Así que lo nombramos con precisión y lo cuidamos como si todavía importara. Importa.

Y la política de privacidad.

Esta página es el compromiso en lenguaje claro. La política de privacidad es el instrumento legal: dice lo mismo con la precisión que exige un documento así, y es la que manda si alguna vez las dos se leen distinto.

El nombre de tu hijo se queda en el teléfono. Su educación viaja con él.

¡Listo! Te avisamos pronto.

Un correo cuando Atlas abra. Nada más.